Aquí estoy de nuevo, dispuesto a castigar vuestra paciencia con lo que fue el primer año de vida púbica y tampoco creo que se asombre nadie si confieso que mi ence-falo, ¡ya estamos! ¡vale! ¡Ence-falito!, se dedicaba a otros menesteres ( Si esto lo escribiera la cachonda de Cristina Almeida, diría que es una reminiscencia más del sistema machista y paternalista de la Real Academia), pues las de sexo complementario, que no opuesto, usease, vosotras cachondas mías, también tenéis de eso, solo que en vez de ence-falo tenéis ence-clítoris , que es como un falo pero más pequeñito que el mío, lo cual os convierte en aparatos de precisión milimétrica. ¡Tenerlo más pequeño que el mío! ¡es todo un portento de miniaturización ¡
Bueno, a lo que iba, que además de pensar con la gallinácea (polla), también se me ocurrían todo el catálogo de maldades habidas y por haber. ¡Para seguir en mi línea! He de confesar, que gracias a aquellas hijoputeces, hoy, en las contadas reuniones con mis recluidos amigos con Sistema Operativo “Esposa 1.0”, en lugar de hablar del Ser-VICIO Militar, nos dedicamos a recordarlas con especial cariño.
Durante la Semana Santa de aquel año, atravesaba yo un periodo místico-comprensivo, las putadas se me ocurrían de repente, casi tan de repente como a los del Vaticano se les ocurren las medidas contra el Sida, con lo que los resultados son mas o menos iguales. Aquella semana estaba yo especialmente sensible a cuanto hiciera referencia al aparato digestivo y sus subproductos, bueno, pa ser sinceros, como los niños de 8 años (pipi, culo, caca, pedo), solo que yo tenia 16 e incluía el sexo como inversión mayoritaria, y uno, a esa edad es, como muy digno, le avergüenza a uno que las niñas sepan de sus miserias, que tienes tus apretones y tu envoltorio mortal elimina residuos, porque las miras a ellas, tan hermosas ellas, tan cándidas ellas...
¡No!, ¡cándidas de inocentes, no! cándidas... de candidiasis!, (eso se coge después por meter la churra donde no toca), bueno, eso, tan, tan... que ni por un momento te imaginas que, con semejante carita de angelito, en su casa tienen un baño donde se sientan y arrugan la frente pa hacer fuerza, también vienen con tubo de escape de fábrica y encima, todos los meses, cambian el aceite. Pero de todo ello no te das cuenta, no lo piensas, tan solo ves angelitos de melena larga, tan sugerentes, tan apretás y tan bien hechas, que solo contemplas la posibilidad de que tengan un agujero en el culo pa hacer bonito. Por eso era tan efectivo, en aquella época, claro, eso de...”cuando te estés enamorando, imagínatela cagando”, ahora es otro cantar, ahora sabes que lo hacen, como tu, poniendo las mismas caras que tu, estornudando en stereo igual que tu, pero lo encuentras incluso morboso, familiar, entrañable...
Que te pillaran en un renuncio escatológico en aquella época significaba, como poco, tu muerte social, tu condena al ostracismo sexual, tu eliminación como posibilidad, habías firmado tu destino, ibas a ser como una salmón ahumado (¡mueren antes de aparearse joer!¿como coño van a hacer la migración para aparearse si están ahumaos? )
Bueno pues eso, que todo empezó estando en el cine con unos amigos. La situación era la siguiente:
Sala completamente abarrotá de niñas en edad de merecer, para ver, “Adiós cigüeña, adiós” y nosotros, los cinco mentecatos, en medio de todas ellas.
Aviso por timbrazo de que va a dar comienzo la proyección, se apagan la mitad de las luces y se hace el silencio. Y yo viendo que la coyuntura me era propicia, le digo a mi amigo de la derecha,
Bueno, a lo que iba, que además de pensar con la gallinácea (polla), también se me ocurrían todo el catálogo de maldades habidas y por haber. ¡Para seguir en mi línea! He de confesar, que gracias a aquellas hijoputeces, hoy, en las contadas reuniones con mis recluidos amigos con Sistema Operativo “Esposa 1.0”, en lugar de hablar del Ser-VICIO Militar, nos dedicamos a recordarlas con especial cariño.
Durante la Semana Santa de aquel año, atravesaba yo un periodo místico-comprensivo, las putadas se me ocurrían de repente, casi tan de repente como a los del Vaticano se les ocurren las medidas contra el Sida, con lo que los resultados son mas o menos iguales. Aquella semana estaba yo especialmente sensible a cuanto hiciera referencia al aparato digestivo y sus subproductos, bueno, pa ser sinceros, como los niños de 8 años (pipi, culo, caca, pedo), solo que yo tenia 16 e incluía el sexo como inversión mayoritaria, y uno, a esa edad es, como muy digno, le avergüenza a uno que las niñas sepan de sus miserias, que tienes tus apretones y tu envoltorio mortal elimina residuos, porque las miras a ellas, tan hermosas ellas, tan cándidas ellas...
¡No!, ¡cándidas de inocentes, no! cándidas... de candidiasis!, (eso se coge después por meter la churra donde no toca), bueno, eso, tan, tan... que ni por un momento te imaginas que, con semejante carita de angelito, en su casa tienen un baño donde se sientan y arrugan la frente pa hacer fuerza, también vienen con tubo de escape de fábrica y encima, todos los meses, cambian el aceite. Pero de todo ello no te das cuenta, no lo piensas, tan solo ves angelitos de melena larga, tan sugerentes, tan apretás y tan bien hechas, que solo contemplas la posibilidad de que tengan un agujero en el culo pa hacer bonito. Por eso era tan efectivo, en aquella época, claro, eso de...”cuando te estés enamorando, imagínatela cagando”, ahora es otro cantar, ahora sabes que lo hacen, como tu, poniendo las mismas caras que tu, estornudando en stereo igual que tu, pero lo encuentras incluso morboso, familiar, entrañable...
Que te pillaran en un renuncio escatológico en aquella época significaba, como poco, tu muerte social, tu condena al ostracismo sexual, tu eliminación como posibilidad, habías firmado tu destino, ibas a ser como una salmón ahumado (¡mueren antes de aparearse joer!¿como coño van a hacer la migración para aparearse si están ahumaos? )
Bueno pues eso, que todo empezó estando en el cine con unos amigos. La situación era la siguiente:
Sala completamente abarrotá de niñas en edad de merecer, para ver, “Adiós cigüeña, adiós” y nosotros, los cinco mentecatos, en medio de todas ellas.
Aviso por timbrazo de que va a dar comienzo la proyección, se apagan la mitad de las luces y se hace el silencio. Y yo viendo que la coyuntura me era propicia, le digo a mi amigo de la derecha,
-Ey, tío, levanta que te has sentado encima de mi cazadora-.
El que se levanta y se apoya en el respaldo de la butaca de delante, quedándose en posición receptiva, o en su defecto, de una exploración de próstata.
En eso..., ¡suena!, ¡glorioso él!, ¡un esplendoroso pedo de los que hacen historia!
El fulano, que se da cuenta de que es el único que esta de pie, que la posición es la idónea y que toda la sala le esta mirando con una mezcla de odio, sorpresa y asco, se empeña en negar que ha sido él, empieza a excusarse diciendo “ ¡Que no he sido yo!¡Que no he sido yo, joder!, pero nadie le cree, desde entonces le llaman “el desinflao”, y a mí me odia con cariño. Yo todavía necesito un salvaslip cuando me acuerdo. Creo que aún sigue jurando que él no había sido...en fin.
Pero eso no fue todo, porque eso me dio la idea. Fue entonces cuando la conocí, era ella, se llamaba “Eva” y provenía de una familia con un poder fuera de la común, si serían poderosos que tenían a todo el país, ¡si! Todo el país ..cagao, pero cagao cagao, ¡Vamos! Ni la cossa nostra tenía tan suelto al personal!.
En eso..., ¡suena!, ¡glorioso él!, ¡un esplendoroso pedo de los que hacen historia!
El fulano, que se da cuenta de que es el único que esta de pie, que la posición es la idónea y que toda la sala le esta mirando con una mezcla de odio, sorpresa y asco, se empeña en negar que ha sido él, empieza a excusarse diciendo “ ¡Que no he sido yo!¡Que no he sido yo, joder!, pero nadie le cree, desde entonces le llaman “el desinflao”, y a mí me odia con cariño. Yo todavía necesito un salvaslip cuando me acuerdo. Creo que aún sigue jurando que él no había sido...en fin.
Pero eso no fue todo, porque eso me dio la idea. Fue entonces cuando la conocí, era ella, se llamaba “Eva” y provenía de una familia con un poder fuera de la común, si serían poderosos que tenían a todo el país, ¡si! Todo el país ..cagao, pero cagao cagao, ¡Vamos! Ni la cossa nostra tenía tan suelto al personal!.
Nadie quería reconocer su amistad con tan legendaria familia pero todos les habían necesitado en algún momento. Su familia era, era, era... “CUOL” y yo opte por convertirme en uno de sus mas fieles devotos. Si me hice inseparable que me acompañó aquel mismo fin de semana, a la discoteca de mi rural terruño.
Aquel día fue memorable, nos paseábamos entre las barras, ella y yo, como carne y uña, dejando nuestra impronta y nuestro cariño en cada una de las copas que veíamos.
Después supe que el verdadero nombre de mi querida Eva era Picosulfato Sódico, que EVA-CUOL, era su nick, ni os cuento como paso el pueblo la nochecita de marras, las luces de las casas se encendían y apagaban como si el pueblo entero fuera un arbol de navidad, fue una noche solidaria, el pueblo estaba mas unido que nunca, fue el retortijón intestinal mas solidario y popular que se ha producido en la historia de la villa, ¡incluso ellas!¡las divinas! Se unieron en tan fastuosa cagada comunitaria. Después de aquel efemérides, lo he repetido en posteriores ocasiones, pero hay un capullo que se dedica a joderme la fiesta y cuyo nick es Fortasec.¡la madre que lo parió, esquirol de mierda!
Y así, ahora sabéis que muy de vez en cuando, se me resetea la masa ence-fálica y no solo pienso en sexo, ...¿que sus habíais pensao...?
Sayonara soshite arigatou,
(Gracias y adios.)
Akimeto Akisaco
Y así, ahora sabéis que muy de vez en cuando, se me resetea la masa ence-fálica y no solo pienso en sexo, ...¿que sus habíais pensao...?
Sayonara soshite arigatou,
(Gracias y adios.)
Akimeto Akisaco

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