lunes, 6 de abril de 2009

10. NO TE ME DESPARRAMES… AUN

Ya, ya estoy otra vez aquí, preparado para llenar una pantallita, la mar de limpita toda ella, tan blanca ella como un domingo Pascual, con las sandeces y despropósitos que vienen siendo habituales.

La cuestión había quedado en mi peculiar afición a dejar los esfínteres escocidos de mis congéneres, en su mayoría masculinos, aunque de vez en cuando siempre caía alguna “divina de la muerte” que si te habías enamorao y ella, muy digna te había dado puerta , pues como que se te pasaba “ipso flauto” el disgusto al imaginarla retorciéndose como una lombriz de tierra encima del “cagodromo” y si no bebías los vientos por ella, pues como que te sentías bien al pensar que la habías ayudado a mantener su silueta.

Y llegó el verano, y con él, las familias que en su día habían emigrado a la capital del Reino pa pasar el veranito en el pueblo, y entre ellos, sus hijas, tan rubias, porque no se la razón, pero entonces en Madrid no habían morenas, tan plantás, con esa clase y ese saber estar de los de la Villa y Corte y que parecían la barbies “escayoladas” de lo rectas y estirás que estaban, porque miran que eran estirás. ¿Y quien se llevaba la palma? ...Pues eso, ¡estaba clarísimo! ¡La de Mostoles!, joder, pero que rebuena estaba la japuta. Si estaría buena que teníamos ataques de cuernos entre nosotros comentando quien le había hecho el "homenaje" ( llamado "pelon" entre los menesterosos) antes.
Pero en fin, que como yo por aquel entonces gozaba de cierta soltura vocal y era un lenguaraz con gracia y salero,.., pues si, nos juramos que nos amaríamos eternamente hasta final de verano (era una eternidad acotada que es como se suponen que son las eternidades en estos menesteres sexo-sentimentales).

La moza tenía un vestuario de cagarse por la pata abajo, con lo que exhibirla por aquellos lares era todo un espectáculo, era una niña de posibles y fina, pero fina fina, como canela en rama y encima estudiaba en un Colegio de Monjas con lo que era casi seguro que le gustase mas una polla que a un tonto, un colorín y en efecto , así era, la denostada estadística cumplía con su obligación, no como en los sondeos electorales, y acertaba un pleno al 15 de flipar.
Me pasé el verano dale que te pego y puedo asegurar y aseguro que la colección de bragas que tenía la moza daba pa montar un Harrods bragueril. Eso si, muy floridas todas ellas, con muchos ribetitos, muchos lacitos, y muchas mariconadas, que te ponían malísimo en cuanto le subías la falda o le quitabas el pantalón. El potorrín era como aquellos morros del cantante de Los Platers, cuando cantaban lo del ¡Only yuuuuuuuuuuuuuuuu! tan carnosito el, que si se hubiera puesto peercings seguro que aprendías a tocar la armónica mientras le petroleabas los bajos y os puedo asegurar que nunca hasta entonces había considerado la posibilidad de considerar aquel capullito de clavel reventón que tenía por culo como una obra de arte.

Es que de ¡vel_lo!, ¡de admilal_lo! Te emosionabas tanto, que te entraban ganas de cantarle una saeta a aquel agujero del culo. Y es que hay que reconocer, que el padre de la moza, no tenia una polla, tenia el mismísimo cincel de Miguel Ángel Buonarotti y era una verdadera herejía, una aberración de la naturaleza que aquel agujero fuese pa otra cosa que pa comérselo a lengüetazos.

Cuando se ponía felina, usease, a cuatro patas y exhibía su receptividad en todo su esplendor, se le formaban dos hoyuelos justo encima de donde empieza esa masa diseñada para el pecado llamada culo, que siempre he pensado que su función es indicar donde se deben colocar los pulgares para obtener agarre “Pirelli y que el “cilindro” no se te salga de la cámara de combustión. La cuestión era que, ante aquella esplendorosa visión, había que buscarse alguna idea repugnante pa no desparramarse antes de lo correcto o conveniente si querías que te dejasen repetir.

A aquel angelito no le valían coplas del tipo “¡es que me pones tanto que no he podido aguantar! o ¡no se que me ha pasado!, ¡no! O la complacías o a partir de ahí, no es que no te utilizaría mas, si no que era capaz de publicar tu “eyaculation precox” en la Hoja Parroquial.

Pues bueno, mi menda, es decir yo mismamente, que siempre he tenido una peculiar tendencia a “cargar la suerte” en exceso, me busque como terapia antiprecocidad desparramante, a mi admirada, querida y recordada, “Lola Gaos” que era un monstruo del celuloide, pero el símbolo de la antilujuria por excelencia y que no ha tenido parangón en la historia de la libido (dejando al margen las visiones letales, a las que después haré referencia). Ni el mismísimo Rocco Sigfredi, hubiese podido mantener una erección ante tamaña visión.


La diferencia estriba en que yo sabia dosificar su aparición mental , a modo de “flash” en los momentos clave de perdida de fuerza de espíritu, y únicamente provocaba el efecto deseado, una sobredosis de 2 milisegundos, provocaba el amorcillamiento definitivo y por ello quiero hoy rendirle homenaje por esos “5 minutos de gloria”.

Cuando me refería a las “visiones letales” me estoy refiriendo, a ciertas tendencia entre los a-matrimoniados.
En alguna ocasión, comentando con mis compañeros y sin embargo amigos, unidos ellos por el “vinculo” contra algunas, también amigas, al comentar la técnica utilizada pa no desparramarse en el primer “round”, eligieron su fetiche particular, y lejos de conformarse con alguna visión poco agraciada, atacados por la avaricia sexual de querer convertirse en sementales insaciables pa quedar de puta madre con las parientas respectivas, se dejaron arrastrar por el reverso tenebroso y eligieron, como su antídoto particular, a su señora suegra, imaginándosela sin vestido y con una faja color carne.

¡Serán bestias! El resultado no podía ser otro, pues no hay que olvidar que sus respectivas son carne de “esas carnes” y por tanto copias potenciales. Ya sabéis que esto de los genes funciona como lo límites matemáticos, en el horizonte temporal, esposa tiende a suegra, y esa imagen provoca lesiones irreversibles en la corteza cerebral, en el hipotálamo, y si te encantas, hasta en la trompa de Eustaquio, por sobredosis. Y es que a tu mujer, no es que no la vuelves a mirar con los mismos ojos... ¡es que no la vuelves a mirar mas! ¡Que conste que les advertí que ni los Zoofílicos utilizan una terapia de choque tan radical! Eso es algo que necesita de una costumbre arraigada, mucho entrenamiento y grandísimas dosis de psicoanálisis lobotomizante que hoy por hoy, solo han conseguido los suegros.

Vale reconozco que esta parte es mi visión particular del Apocalipsis de San Juan, pero joder, si lo piensas un poco... ¿a que da más zuzto que la original?


Sayonara soshite arigatou,
(Gracias y adiós.)

Akimeto Akisaco

1 comentario:

  1. Jajajajajajaja desde luego cuanto stress para un polvo!!!! tengo que decir que esas visiones que utilizabas para frenar "el momentazo" valen al contrario perfectamente... (no te has pasado, no sé por que me da a mi que te has quedado corto...) jajajaja

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