miércoles, 4 de febrero de 2009

CONTINUANDO...

Hace ya algún tiempo, antes de que las bitácoras entraran en el tenebroso mundo del “mercado masivo” y las hordas se subieran al carro e inundaran de estupidez las conexiones ADSL, cuando era un pequeño grupo de oligofrénicos quienes andábamos en estas zarandajas, publicaba un blog de cierto éxito entre mis conocidos o desconocidos compañeros internautas en donde, a modo de biografía freake, narraba unas veces con mejor fortuna que otras, episodios básicamente reales mezclados con otros oníricos. La distinción entre unos y otros la dejo en manos del que tenga interés en tal distinción ya que, en mi experiencia con la especie humana, he llegado a la conclusión de que las probabilidades de que “algo” sea cierto aumentan exponencialmente cuanto mas procaz, chabacano y retorcido sea el episodio.

La cuestión es que tanto mientras lo publicaba como después de dejar de hacerlo, mucha gente (incluso amigos, transmutados en enemigos y viceversa) me requerían a que recogiera todo aquello en un libro. Siempre había preferido pensar que, o bien eran accionistas de alguna industria papelera y necesitan eliminar stock de papel, o su espíritu critico en cuanto a calidad literaria pugnaba con la preclara sabiduría de la Bermúdez, pero no, la verdadera y única razón es que la peña lo que necesitan es reírse, da lo mismo si es con uno o de uno, pero necesita la risa, a falta de algo mas contundente e ilegal, para sobrellevar todo esta singladura por los mares de mierda que llamamos vida.

Aunque todo el mundo se empeñe en demostrar o hacer notar a los demás que gozan de un adecuado nivel de felicidad, lo cierto es que no lo son, no lo parecen y, lamentablemente, nunca lo serán, así que la ironía, el esbozo de una sonrisa y la carcajada se convierten en los tres niveles de tratamiento clínico con apariencia de legalidad. Y digo lo de la apariencia de legalidad porque reírse aun no esta perseguido por manadas de pitufos, maderos y verdes cachorros del infumable Pere Navarro. Si hombre, el tipo ese calvo que te quita los puntos sin ser ATS y que nos ha convertido a todos en hermanos, erigiéndose en nuestro papá común. Es…como el nuevo Jesucristo, pero sin carpintería y sin mama virgen y con salvoconducto anticrucifixión. Todo eso, a falta de una maruja pedorra travestida en Ministra con capacidad de prohibir lo poco que queda por prohibir, a golpe de talonario legislativo. ¡Pero tranquilos! ¡acémilas que pobláis las comunidades de propietarios! ¡babosos que pululáis y os manifestáis por el derecho a aburriros y aburrir a vuestra pareja en casa, en total silencio, a partir de las 12 P.M.! Todo llegará. Algún día, salvo que una epidemia no lo remedie, conseguiréis que la poca gente que vive, deje de hacerlo para que se parezca más a vosotros.

¿Que este es una país de libertades? Ja! ¡Y una mierda que te comas! Desde que los eligen recontando salvaslips usados metidos en urnitas cada 4 años, cuando no es la menopaúsica de turno, es el payaso “salido” con traumas infantiles, al que le da por prohibir algo. ¡ A la deposición con todos ellos! ¡No saben criar a sus propios hijos y se ponen paternalistas con el personal que los mantiene!

En este estado de cosas y habida cuenta de que uno vive en un pueblo costero que antaño fue, a pesar de los lugareños, un lugar divertido, festivo, alegre y lleno de vida, donde en verano vivíamos los mismos que a 13 km en invierno, y donde ahora esta todo prohibido, los pitufos son mas desagradables si cabe y donde los lugareños, influidos por los borregos veraniegos de los asentamientos circundantes a la Villa y Corte, los de las tres Ps (Playa-Paseo-Pipas), solo han evolucionado en su gastronomía, porque siguen siendo paletos como sus abuelos pero con nevera y ropa de marca de fuera de temporada, campan a sus anchas a golpe de siglas ( ZAS, ORA, etc). Si algo puede acabar con un lugar agradable es una manada de veraneantes de paupérrimo poder adquisitivo, procedentes de los aledaños de la capital del reino tomando al asalto a una aldea de pueblerinos, con ilustrísimos alcaldes pueblerinos protegidos por pitufos pueblerinos vigorexicos adictos a los esteroides. Así pues, es normal que a un servidor, a base de contemplar toda esta degeneración de lo que realmente es la libertad, note cierta inflamación en las gónadas y decida que ha llegado el momento de plantearse dos alternativas, montar un Al Qaeda de pueblo o dejarlo por imposible, abandonar el territorio y que sigan rebozándose en sus miserias hasta que revienten.

Pero esto es otro tema, al que ya tendré el inmenso placer de dar “candela” a discreción mas adelante.

Como ya había avisado, el que suscribe, publicaba una especie de “gilipollez” donde en tono mas o menos jocoso, contaba episodios, no todos ellos reales, en los que se hacia un repaso a los primeros años de la vida de un tipejo y que considero es una lastima se pierda en un montón de bits infrautilizados, así que…aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que uno es mas vago que el Solbes ejerciendo de Ministro, lo voy a “meter” ( ¡jodia palabra! ), sin lubricar, a pelo y sin juegos preliminares, al mas puro estilo semental.

Solo que eso….será mañana

Y como empezó todo….

1 comentario:

  1. Por lo que veo, soy el único habitante de este lugar, al menos, el único visible. Ya se que por estos lares, suele pasearse la fauna más aborregada escudándose detrás de la mirilla para mirar sin ser visto y darse su ración diaria de miserias ajenas, cual alimañas hambrientas de morbo. Pero yo seguiré insistiendo y comentando todo despropósito que la calenturienta cabecita de un samurai pueda vomitar, mientras este lugar siga existiendo. Porque sí, señor de la guerra, yo vengo de aquellos oligofrénicos que andaba en estas zarandajas, y recuerdo muy bien todos aquellos desvaríos que tanto nos hicieron reír y alguna que otra cosita mucho más pudorosa que no voy a nombrar, y no hay cosa que me gustaría más que volver a ver aquellos relatos más propios del marqués de sade que de un samurai, publicados de nuevo.

    Y dicho esto, haré un inciso respecto al pueblo donde usted mora... ¡Vaya mierda de pueblo!

    Y los fantasmas que por aquí puedan pulular, deciros que no os cortéis un pelo. Dejad de ser entes, y pasar a formar parte de esta historia. Convertíos en presentes, ¡coño! que para escribir pamplinas en el facebook no os da pereza darle a la tecla.

    ResponderEliminar