Bueno, aquí estoy de nuevo, dispuesto a castigar vuestra paciencia con mis gilipolleces, porque vamos, por lo que he compartido con uztede-vozotro sobre mi vida, estaréis conmigo que el caldo de cultivo solo podía conducir a lo que mas tarde se ha confirmado en todos sus extremos.
Fue más o menos por esa época, usease, entre los 9 y los 14 cuando empezaron los primeros conatos de desplazamiento neuronal. Recuerdo que por aquel entonces, resultaba dolorosa la reubicación de neuronas pero mucho menos que ahora,¡Vamos, ni punto de comparación! Entonces la distancia entre el origen y el destino era muchísimo mas corta y no es que haya crecido mucho. Hoy felizmente concluida la traslación y habiendo eliminado el excedente de sinapsis superflua, puedo gritar con orgullo que, ahora, las escasisisimas mujeres que he tenido el placer de conocer bíblicamente, encuentran mi patética valía amatoria muy interesante, vamos que lo mío son gatillazos inteligentes, profundos...con fundamento.
En fin, a donde íbamos... que entre álgia testicular y dolor de huevos fueron pasando los años, y un día, en verano, al anochecer, en fiestas, y con el comediscos rayando todo lo que se le metía (entonces el único que metía algo era el encargado de la música y las rayas no tenían nada que ver con las pituitarias)....lo conseguí, di mi primer beso con lengua, ¡Joder con las arcadas que me dieron! La mala fortuna quiso que en un estertor, se me fuera la mano ¿y donde se me va la mano? Exacto, a la teta la Trini, - si, se llamaba así, ¿Qué pasa? No, si ahora resultara que todas vuestra novias se llamaban Debhora, Vanesa o Alexia ¡No te jode!, en fin que la niña que lo nota, se alinea con el sector duro (¿Recordáis? Alcaide, Mandos, Juez de vigilancia penitenciaria...etc) y…También se cabrea y ¿que hace la causante? Meterme una ostia, de las que te hacen palmas las orejas, que hace que se me pasen las arcadas, me ponga firmes (reflejo condicionado de mis años de internamiento, como los perros de Pavlov) y me ponga mas colorao que el clítoris de la Susana Estrada al comprobar, para mi vergüenza y escarnio, que mi pantalón era el ejemplo perfecto de una tienda de campaña.
Os podéis imaginar, ellos descojonaos, ellas sonriéndose como hienas y yo tratando de ocultar mis miserias diciendo que era el móvil, pero claro, había un problema, en aquella época (trigésimo sexto año de la era triunfal) el único móvil que se había inventao era....el móvil del crimen, por lo que no coló, ¡vamos eso creo yo! ¡y menos de ese tamaño!
Vamos, que pa que colara, tenia que ser un móvil de última generación sin cámara, sin gprs, sin gsm sin antena y sin....móvil.
Porque uno, que es muy pero que muy sincero, tiene que reconocer que el pinglanillo que luce, no luce, desluce, eso si, tiene la ventaja de que dada su escasa entidad no tiene uno problemas con el sastre y todos los pantalones le sientan bien de tiro.
Evidentemente, la respuesta a vuestra pregunta es NO, la Trini se quedo en un intento, que acabo, justo antes de empezar. Eso si, también sirvió para que ninguna de las individuas que se hacían llamar amigas mías se acercara lo suficiente para sucumbir en mis emboscados encantos.
La cuestión es que tras aquel infructuoso intento de intercambio salivar, ( ¡un fluido es un fluido, hombre ya!), el resto del verano paso, moliéndonos a perdigonadas las piernas, los brazos y en algunos casos incluso nos sacaron algún perdigón incrustado en las moflas de la cara porque los de la pandilla, incluso lo que eran ejemplo de virtudes, amantísimos hijos, estudiantes ejemplares y devotos cristianos de misa de 12, jugábamos a vaqueros, y claro, habiéndonos criado cerriles, rurales, bucólicos y pastoriles, no podíamos jugar como el resto de nuestros congeneres, no, nosotros jugábamos a vaqueros con los rifles de aire comprimido, que nuestros papas, por aquello de que debíamos ser mitad monjes mitad soldados, (falangistas en el discurso de la época) habían tenido bien encargar a los Reyes Magos.
Por lo que a mi respecta, a mis 11 añitos llevaba algo así como 106 puntos de sutura en la cabeza, un clavo en el dedo pulgar, ambos dos fruto de mi intento por conseguir apearme del patriótico vehículo familiar en plena carretera, comarcal, pero muy digna ella, y de la que conseguí limpiar de gravilla con mi, por entonces, carita de pan follao, (debo decir que el Ministerio encargado de dichas vías, no mandó ni siquiera un “Saluda” de agradecimiento). Al Juez Tutelar de Menores (mi ascendiente) le hicieron test psicológicos por si me había largao él, el medico del hospital se llevo los restos de asfalto para hacerse un caminito pa la barbacoa del chalet y mi letrada de la defensa (la mami), en su línea, se me desmaya cuando me llevan a casa, me ve y lo primero que oye es Sic. “Mam-ma, no m´ baz a pegad, veddad” ´ (poner voz de haberse bebido hasta el agua los floreros). Ahora, desde la distancia, entiendo que a la pobre señora le impactara que se llevasen a su insurrecto pero, al fin y al cabo, hijo y le devolviesen a la versión infantil de Boris Karloff en “la Momia”. Bueno, a lo que iba, además, un machetazo en el tobillo izquierdo, cortesía de mi consanguíneo en 2º grado y una herida inciso-contusa (bueno, contusa no era, pero inciso, si) también cortesía del mismo individuo en un duelo con florete toledano (se había estrenao “el zorro y su puta madre”), regalo de nuestros comunes progenitores y que tenia un defecto de fabricación pues la punta acababa roma. Desfacer tamaño entuerto, dos pesetillas de la época al afilador del pito que subía en bicicleta todos los miércoles. Unos perdigones en la carita pues como que tampoco quedaban feos...
Ale, ya me he cansado, mañana mas.
Sayonara soshite arigatou,
(Gracias y adios.)
Akimeto Akisaco
Fue más o menos por esa época, usease, entre los 9 y los 14 cuando empezaron los primeros conatos de desplazamiento neuronal. Recuerdo que por aquel entonces, resultaba dolorosa la reubicación de neuronas pero mucho menos que ahora,¡Vamos, ni punto de comparación! Entonces la distancia entre el origen y el destino era muchísimo mas corta y no es que haya crecido mucho. Hoy felizmente concluida la traslación y habiendo eliminado el excedente de sinapsis superflua, puedo gritar con orgullo que, ahora, las escasisisimas mujeres que he tenido el placer de conocer bíblicamente, encuentran mi patética valía amatoria muy interesante, vamos que lo mío son gatillazos inteligentes, profundos...con fundamento.
En fin, a donde íbamos... que entre álgia testicular y dolor de huevos fueron pasando los años, y un día, en verano, al anochecer, en fiestas, y con el comediscos rayando todo lo que se le metía (entonces el único que metía algo era el encargado de la música y las rayas no tenían nada que ver con las pituitarias)....lo conseguí, di mi primer beso con lengua, ¡Joder con las arcadas que me dieron! La mala fortuna quiso que en un estertor, se me fuera la mano ¿y donde se me va la mano? Exacto, a la teta la Trini, - si, se llamaba así, ¿Qué pasa? No, si ahora resultara que todas vuestra novias se llamaban Debhora, Vanesa o Alexia ¡No te jode!, en fin que la niña que lo nota, se alinea con el sector duro (¿Recordáis? Alcaide, Mandos, Juez de vigilancia penitenciaria...etc) y…También se cabrea y ¿que hace la causante? Meterme una ostia, de las que te hacen palmas las orejas, que hace que se me pasen las arcadas, me ponga firmes (reflejo condicionado de mis años de internamiento, como los perros de Pavlov) y me ponga mas colorao que el clítoris de la Susana Estrada al comprobar, para mi vergüenza y escarnio, que mi pantalón era el ejemplo perfecto de una tienda de campaña.
Os podéis imaginar, ellos descojonaos, ellas sonriéndose como hienas y yo tratando de ocultar mis miserias diciendo que era el móvil, pero claro, había un problema, en aquella época (trigésimo sexto año de la era triunfal) el único móvil que se había inventao era....el móvil del crimen, por lo que no coló, ¡vamos eso creo yo! ¡y menos de ese tamaño!
Vamos, que pa que colara, tenia que ser un móvil de última generación sin cámara, sin gprs, sin gsm sin antena y sin....móvil.
Porque uno, que es muy pero que muy sincero, tiene que reconocer que el pinglanillo que luce, no luce, desluce, eso si, tiene la ventaja de que dada su escasa entidad no tiene uno problemas con el sastre y todos los pantalones le sientan bien de tiro.
Evidentemente, la respuesta a vuestra pregunta es NO, la Trini se quedo en un intento, que acabo, justo antes de empezar. Eso si, también sirvió para que ninguna de las individuas que se hacían llamar amigas mías se acercara lo suficiente para sucumbir en mis emboscados encantos.
La cuestión es que tras aquel infructuoso intento de intercambio salivar, ( ¡un fluido es un fluido, hombre ya!), el resto del verano paso, moliéndonos a perdigonadas las piernas, los brazos y en algunos casos incluso nos sacaron algún perdigón incrustado en las moflas de la cara porque los de la pandilla, incluso lo que eran ejemplo de virtudes, amantísimos hijos, estudiantes ejemplares y devotos cristianos de misa de 12, jugábamos a vaqueros, y claro, habiéndonos criado cerriles, rurales, bucólicos y pastoriles, no podíamos jugar como el resto de nuestros congeneres, no, nosotros jugábamos a vaqueros con los rifles de aire comprimido, que nuestros papas, por aquello de que debíamos ser mitad monjes mitad soldados, (falangistas en el discurso de la época) habían tenido bien encargar a los Reyes Magos.
Por lo que a mi respecta, a mis 11 añitos llevaba algo así como 106 puntos de sutura en la cabeza, un clavo en el dedo pulgar, ambos dos fruto de mi intento por conseguir apearme del patriótico vehículo familiar en plena carretera, comarcal, pero muy digna ella, y de la que conseguí limpiar de gravilla con mi, por entonces, carita de pan follao, (debo decir que el Ministerio encargado de dichas vías, no mandó ni siquiera un “Saluda” de agradecimiento). Al Juez Tutelar de Menores (mi ascendiente) le hicieron test psicológicos por si me había largao él, el medico del hospital se llevo los restos de asfalto para hacerse un caminito pa la barbacoa del chalet y mi letrada de la defensa (la mami), en su línea, se me desmaya cuando me llevan a casa, me ve y lo primero que oye es Sic. “Mam-ma, no m´ baz a pegad, veddad” ´ (poner voz de haberse bebido hasta el agua los floreros). Ahora, desde la distancia, entiendo que a la pobre señora le impactara que se llevasen a su insurrecto pero, al fin y al cabo, hijo y le devolviesen a la versión infantil de Boris Karloff en “la Momia”. Bueno, a lo que iba, además, un machetazo en el tobillo izquierdo, cortesía de mi consanguíneo en 2º grado y una herida inciso-contusa (bueno, contusa no era, pero inciso, si) también cortesía del mismo individuo en un duelo con florete toledano (se había estrenao “el zorro y su puta madre”), regalo de nuestros comunes progenitores y que tenia un defecto de fabricación pues la punta acababa roma. Desfacer tamaño entuerto, dos pesetillas de la época al afilador del pito que subía en bicicleta todos los miércoles. Unos perdigones en la carita pues como que tampoco quedaban feos...
Ale, ya me he cansado, mañana mas.
Sayonara soshite arigatou,
(Gracias y adios.)
Akimeto Akisaco

¡Que lista era la trini! Pero que lista...
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