martes, 17 de febrero de 2009

(2ª PARTE) CUESTION DE HUEVOS

Heme aquí de nuevo, dispuesto a desnudar mi alma, (para desnudar el cuerpo no necesito ni que me lo insinúen), recapitulemos...

a) Tengo 8 añitos, inocente, pero con un antebrazo especialmente desarrollado debido a ciertos picores e inflamaciones de etiología diversa.

b) Ya me había fumao hasta la espada del tipejo del envoltorio de paquete de “celtas cortos”.

c) Me habían ostiao por doquier, incluyendo la “first Comunión”. ( No cuenta como ostia pero si como hostia)

d) Se habían iniciado diligencias para el juicio sumarísimo por fumeteo.

Pues bueno, tras las diligencias oportunas y asignada la sala de lo penal única, (salón de mi casa, en el centro de mi pueblo) ¿Que pasa?... vivía en el centro ¡Como buen pijo rural!, fui condenado a fumarme un Montecristo Clase A, beberme una copa de Cardenal Mendoza, y a leer el periódico, (eso después de aplicar la eximente incompleta de minoría de edad, diurnidad, falta de premeditación). Obviamente, se aplico la sentencia en el acto y el pedo que pille fue de tan gran calibre que según me contaron unos años después, se sucedieron las carreras, se llamo al medico, que no era de urgencias, porque era el único que había para toda la comarca, que intento por todos los medios reducir las convulsiones, y en vista de lo infructuoso de sus intentos, se llamo al cura. Aun no se si era para que en la esquela pusiera eso tan bonito de “habiendo recibido los sacramentos” o como actor secundario, por aquello que los saltos que daba en la cama eran dignos de la niña del exorcista.

Y que, ¿dejo el chiquillo de fumar? Pues va a ser que no, que el chiquillo sigue jodiendo el pulmón con saña y cuando le preguntaron si había aprendido la lección su contestación fue, “a mi lo que me ha sentao mal, es lo de leer el periódico” (joder, si es que entonces, lo del contubernio judeo - masónico tenia la culpa de todo)

Por culpa de aquel hecho de infausta memoria, los acontecimientos se sucedieron sin solución de continuidad, el chiquillo que se entera de quien había sido la tipeja de marras, la otea en el horizonte, cuando subía del mercado de los miércoles y ¿qué se le ocurre al angelito? Pues coger todos los huevos depositados en la nevera de su casa, salir con ellos y perseguir a la caritativa alma que tanto y tan bien había velado por la salud de sus alveolos pulmonares y dejarla hecha un croqueta, lista para la fritanga.

Lo de después, es imaginable, nuevo juicio sumarísimo, esta vez con antecedentes penales y nueva condena, reclusión mayor en un colegio del “frente de juventudes”, orden de confinamiento total, incomunicado durante 6 meses y sin posibilidad de permiso carcelario hasta transcurrido el periodo preventivo. Allí se sucedieron, siguiendo los usos y costumbre de la época, (hoy debo agradecer la perdida de tradiciones seculares, como la estrapada, el potro y las prensas de pulgares), los repasos discrecionales de costillas, carreras nocturnas invernales amenizadas por chorro de manguera y saludables veladas en posición de firmes durante un par de horitas, cortesía de lo que después llamaron “educadores”, entonces mas conocidos por “Mandos”. Como apunte diré que los “castigos corporales” se llamaban “correctivos”.

En tan grata compañía, se creaban vínculos indelebles entre los Mandos y los mandados. Este curioso fenómeno se conoce ahora por el “síndrome de Estocolmo” y era uno de los métodos de socialización más efectivos conocidos. Desgraciadamente ha caído en desuso como muchas de nuestras arraigadas tradiciones.


Pero como todo llega a su fin, el temido día del fin de la incomunicación, y fuera del horario de visita, mis progenitores, bajaron a comprobar los progresos de su cría. Aún me parece oír la voz por megafonía “¡atención, atención! ¡Interno Akimeto! Preséntese inmediatamente en la sala de guiones, ¡tiene visita!


A ver, explicotéome, lo de la sala de guiones, era una salita, llena de banderitas, esas banderitas, en el discurso de la época se llamaban guiones porque entonces éramos ordenados, y formábamos en escuadras, estas a su vez en centurias y frente a cada escuadra y cada centuria, se ponía un gacho, con bigote, medio calvo y con cara de sargento Arensibia pero con pantaloncito corto y con la bandera de marras que era la “guía”. Esta tenia nombre de los más curioso, Lepanto, Don Pelayo, Plus Ultra, aseitera, aseitera, aseitera. (Es decir etc, etc, etc)

Pues bueno,...el reo (o sea yo) que se huele que la visita es de el juez de vigilancia penitenciaria (mi padre) y la sufrida letrada de la defensa (mi madre), pues debo recordar que eso de las garantías constitucionales del acusado son preconstitucionales, y siempre había asistencia letrada al detenido, aunque solo fuese de oyente, me digo a mi mismo, me voy a meter un arresto preventivo de 3 meses mas, pa joder. Así que dicho y hecho, el tete que no aparece, y remite al compañero de celda misiva con estas palabras “Ahora, el que no quiere veros soy yo. Firmado: Un accidente conyugal” (vale, la firma no era esa, pero de vez en cuando me puedo permitir alguna licencia ¿no?). El Alcaide (el director) se cabrea, los funcionarios de prisiones (mandos) se cabrean, el juez de vigilancia penitenciaria...se cabrea, el personal de limpieza de celdas, se cabrea, el capellán castrense, se cabrea, y para finalizar, la letrada defensora, tiene que dar la nota y ponerse a llorar, El Alcaide sentencia, váyanse, no se preocupen que ya nos encargaremos nosotros de devolverlo manso y dócil cual corderito.

Joder la de ostias, que me dieron, eso si, reconocieron mi espíritu de sacrificio por la enorme dignidad con la que recibía la ensalada de leches.

Y pasaron los 9 meses de prisión incomunicada, me concedieron la provisional por cierre estival del recinto penitenciario, y volví a respirar la añorada e insana atmósfera de mi terruño.

Los siguientes años transcurrieron con más pena que gloria, hasta que llegue a 8º de básica. (Joder eso era como se llamaba antes de la LOE, la LOGSE y la leches estas que se han inventado los arencibias, aquellos reconvertidos a demócratas de toda la vida) Pero esa,... esa es ya otra historia
(Continuará…)

Sayonara soshite arigatou,
(Gracias y adios.)

Akimeto Akisaco

1 comentario:

  1. No, si dignidad para recibir leches no te ha faltado nunca, eso lo tienes bien aprendido. Ahora huevos para meterte en lios...¡Tampoco!

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